Jóvenes bárbaros catalanes, de Pilar Rahola (La Vanguardia 20 febreiro)
O artigo completo
A pesar de los muchos matices que permite el caleidoscópico ideológico, las fronteras están claras cuando se trata de defender la libertad, y en estos casos extremos, no hay caminos sinuosos, ni calculadas ambigüedades. Por supuesto, hablo de lo ocurrido en la Universitat Pompeu Fabra con la candidata del PP Dolors Nadal. Hablo de militantes independentistas que gritaban "fuera los fascistas", mientras actuaban como jóvenes bárbaros del fascismo patrio. Hablo de ese "templo de la inteligencia", donde la inteligencia cae derrotada, frecuentemente, en manos de la exclusión. Hablo de violencia radical o, quizás, del germen de un fascismo catalán genuino. Ayer Josep Cuní osó nombrar lo innombrable: "Se puede ser catalanista y fascista", dijo en TV3, y Antoni Puigverd puso sobre la mesa a los hermanos Dencàs y a sus famosos desfiles militares de las juventudes de ERC. Ciertamente, la secular historia del catalanismo político no es ajena a las tentaciones fascistas, y aunque estas han sido muy minoritarias, han coexistido, en tiempo y lucha, con el catalanismo democrático. Hablemos, pues, sin caretas, ni miedos atávicos, de un germen que también ha florecido en la "Catalunya triomfant", y cuya deriva actual nos conduce, sin atajos, a las esteladas que ondean mientras se impide violentamente la palabra libre de una candidata. ¿Entenderán, alguna vez, estos jóvenes bárbaros que la libertad significa, precisamente, que puedan hablar los que no nos gustan? Que por eso luchamos, cuando luchamos por la libertad.
MALEZA SÓ PARA NÓS
-
Quedar alí
Xeralmente iamos ao río cando o ceo estaba borraxeiro. Ninguén máis ía alí
en días neboentos e a curva de auga aceitosa e verde saía da maleza...
Hace 6 días

