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9 ene 2009

Funcionamos
Juan José Millás, Faro Vigo 9-1-09

He recibido más felicitaciones de Navidad después de Reyes que antes, lo que quiere decir que Correos ha retenido toda esta correspondencia hasta ahora mismo. Vamos, que funciona fatal. Pero en un mundo en el que la gripe de cuatro controladores aéreos puede poner en peligro la actividad del aeropuerto de Barajas, no se lo podemos reprochar. Uno va relativizando todo. Que las cartas no lleguen a tiempo está mal, pero resulta peor dormir cuatro días en la T-4, como un perro. Dormir en la T-4 es incómodo, pero no tanto como agonizar en el pasillo de un hospital público? Y así de forma sucesiva. Llega un momento en que te amputan la pierna izquierda, cuando la mala era la derecha, y das las gracias al gerente del hospital, por no haberte decapitado. Que el Consejo General del Poder Judicial actúe de forma corporativa frente a casos como el del juez Tirado no nos gusta, pero peor sería que sus miembros formaran una banda de asesinos. De momento no matan, qué bien. La Iglesia está en contra del relativismo moral, pero si comparas lo que dice la COPE con una circular del infierno, la COPE sale bien parada (de momento). O sea, que todo es relativo, le guste o no Rouco Varela. Él mismo gradúa sus agresiones en relación al momento político. La Conferencia Episcopal está a favor de la familia cristiana y todo eso, pero en unas ocasiones está más a favor que en otras.Las loterías y apuestas del Estado, en cambio, funcionan bien de un modo absoluto. Colocan todos los números en el bombo y los niños de San Ildefonso los leen de manera correcta. Pero es que la lotería es una cosa muy seria, caballero. Estaría bueno que vendieran más números de los que forman parte del sorteo al modo en que las compañías aéreas venden más pasajes que asientos tienen. A las compañías aéreas se lo toleramos porque la sobreventa, comparada con la gripe de los controladores, nos parece un pecado venial. Pero la lotería es el evangelio. Que una agenda enviada a primeros de diciembre de 2008 te llegue a finales de enero de 2009 es un rollo, pero que el sorteo del 22 de diciembre se celebrara el 3 de marzo resultaría intolerable. Las cosas verdaderamente importantes, gracias a Dios, funcionan.

4 oct 2008

Economía real (J.J. Millás, El País 3-10-08)

unha columna xenial deste mestre de columnistas (completa)

Ahí está el Papa, uno de los hombres más influyentes y ricos del planeta. ¿De dónde le viene toda esa realidad palpable de mármoles, automóviles blindados y alfombras persas? Pues de un individuo irreal llamado Dios, que acaba de inaugurar, por cierto, el año judicial con una misa y con una sentencia que prohíbe la apostasía. ¿Cabe imaginar mayor mezcla de realidad y ficción? Hay niños que mueren de manera real por un mandato divino (completamente irreal) que prohíbe las transfusiones de sangre. Por eso no nombraríamos jamás director de un hospital a un testigo de Jehová. Pero hacemos jefe de los jueces a un señor cuyo Dios detesta a los homosexuales. Quiere decirse que la justicia ha avanzado menos que la medicina. Y la economía también: la crisis real en la que chapoteamos es el resultado de algunos delirios financieros. Si los analistas emplean tantas veces la expresión "economía real", es porque existe la economía fantástica. Y no hay modo de separarlas. El problema es que los que padecen la economía real siempre son los mismos. Los otros se han fugado con los bonus a Miami.

13 abr 2008


Revoluciones y contrarrevoluciones, de Juan José Millás (Faro de Vigo, 13 abril)

La diferencia fundamental entre Los Simpson y Los vigilantes de la playa es que con la primera serie piensas, mientras que con la segunda te piensan. Y te piensan como un idiota, un lerdo, un baboso tumbado en la el sofá, quizá en pijama, tocándote la entrepierna. Cuando termina un capítulo, eres más idiota que ayer pero menos que mañana. Cuando se acaba, en cambio, un capítulo de Los Simpson tiene uno la impresión de que acaba de salir de una catedral. Dios mío, qué cantidad de aciertos, de soluciones técnicas, que cantidad de pensamiento concentrado en cada diálogo, en cada situación, en cada historia. Los Simpson están a la altura de Shakespeare, mientras que Los vigilantes de la playa difícilmente alcanzan la de los pechos de Pamela Anderson.