1 oct. 2006


Clandestino
(Pan por Pan domingo 1 outubro)

Un profesor e ensaísta francés vive dende hai varios días na clandestinidade, el e a súa familia. O seu nome, a súa foto e ata un plano co seu enderezo están en varias páxinas web xunto con insultos e ameazas de morte. Chámase Robert Redeker, dá clases de Filosofía nun Liceo do seu país e o seu grave pecado foi escribir en “Le Figaro” un artigo titulado “Fronte ás intimidacións islamistas”. Dende logo non é unha anécdota. Algo moi grave está a pasar en Europa: alguén está a facer política co medo, que é unha arma moi perigosa. O medo que leva a autocensurar unha ópera en Berlín ou á inacción ante a expansión do fanatismo. Custounos moitos séculos erguer este edificio de liberdades, baseado na Razón e no laicismo (sobre todo en Francia). Pero todo pode caer polo chan en moi pouco tempo se seguimos a pechar os ollos ...

(Imaxe de Juan Barjola)

5 comentarios:

anómimo político-cultural dijo...

A interpretación desta canción representa as esperanzas de moitas xentes no mundo.

O arxelino Khaled canta en árabe, a israelita Noa canta en hebreo, e o estribillo faise en inglés.

A canción é "Imagine" de John Lennon, que, entre outras cousas di, "imaxina que non hai relixións".

http://www.youtube.com/watch?v=UjaOO1hngsY

anómimo político-cultural dijo...

A título informativo, colgo aquí untra entrevista con Robert Redeker, tirada da rede.

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"Los Intelectuales Han Perdido el Coraje"... Entrevista al Filósofo Laico Robert Redeker


2006-09-28

Luisa Corradini

LiberPress/ La Nación - PARIS.- "En este momento de histeria colectiva casi planetaria, lo más amenazador, lo más inquietante para el futuro, es el retroceso de la libertad de pensamiento en Europa. Esto se debe a la presión cada vez mayor ejercida por el Islam."


Esa frase, lanzada por el filósofo Robert Redeker en una entrevista exclusiva con LA NACION, refleja la conmoción desatada por Benedicto XVI con su discurso en la Universidad de Ratisbona. La crisis hizo temblar nuevamente los cimientos de la frágil coexistencia entre Islam y Occidente. A la virulencia de las reacciones en el mundo musulmán se suma la complejidad de una situación donde se mezclan lo religioso, lo político y lo filosófico.

Redeker, filósofo laico, especialista en historia del pensamiento, es conocido en los medios intelectuales franceses por su forma directa y franca de abordar los temas más delicados, en particular las relaciones entre el Islam y Occidente.

-¿Cómo se explica ese retroceso?

-Es necesario hacer una diferencia entre creer y pensar. El Islam no pretende destruir las otras dos religiones del libro -el cristianismo y el judaísmo-, a pesar de que el antisemitismo, disfrazado de antisionismo, esté presente en las reivindicaciones islámicas. Su objetivo es terminar con la libertad de pensamiento, que incluye la crítica antirreligiosa. Esto se debe a la ausencia en la historia del Islam de un Siglo de las Luces o de un momento filosófico como el de Spinoza. El Islam nunca fue atacado desde adentro por movimientos intelectuales antirreligiosos, como sucedió en el mundo occidental.

-En otras palabras, el Islam no es tolerante...

-Es necesario distinguir dos tipos de tolerancia: la tolerancia a la creencia, que funda la coexistencia de las religiones, y la tolerancia de pensamiento. Con excepción del judaísmo, las otras grandes religiones (el Islam y el cristianismo) suelen ver un peligro en el pensamiento, sobre todo cuando éste se libera del "corset" religioso. Con el auge del Islam, la libertad de pensamiento se está transformando en algo intolerable. En esa limitación reside la victoria del Islam.

-Usted afirma que el Islam intenta obligar a Europa a plegarse a su propia visión del hombre. ¿Cree que lo está logrando? ¿Se podría decir que los europeos tienen miedo?

-Europa y el Islam tienen visiones incompatibles del hombre. El humanismo europeo concibe un hombre de pie, asumiendo lo trágico de su condición. No es lo mismo con el hombre sumiso del Islam (Islam significa sumisión). Pero como los europeos tienen miedo del mundo musulmán, no se animan a afirmar la universalidad de su visión del hombre. El cristianismo es muy diferente del Islam en ese punto: no es una doctrina de la sumisión, es una doctrina de la libertad y de la responsabilidad. La insistencia del cristianismo en la libertad fue la que permitió a Europa construir la idea de que el destino del hombre es la emancipación.

El hecho de que el Islam signifique sumisión impidió al mundo musulmán desarrollarse en el sentido de la emancipación. Hoy, la mala conciencia de los europeos por su pasado colonial es aprovechada por el Islam para debilitar aún más el humanismo y para hacer modificar sus leyes y su modo de vida hacia formas más acordes con el Islam.

-En ese debate, a veces se tiene la impresión de que los intelectuales europeos han decidido callarse.

-Naturalmente existe el miedo a la represalia. Por empezar, el temor de ser llevado ante la justicia por "islamofobia", como le sucedió al escritor francés Michel Houellebecq. El miedo a los atentados, a las intimidaciones de todo tipo es cotidiano. Piense en el director holandés Theo van Gogh, asesinado por un musulmán que le reprochaba su impiedad. Los intelectuales han perdido el coraje. Hoy, intelectuales y militantes de izquierda atacan con brío al catolicismo -que está realmente debilitado en Europa- por temor a atacar al Islam, que es una potencia cada vez mayor. Muchos otros intelectuales en Europa tienen el sentimiento de que su enemigo es Occidente. Pero ninguno de ellos asumirá el compromiso de tratar de limitar la influencia cada vez mayor del Islam.

El aspecto más grave de la crisis que vivimos es el descrédito del Papa, organizado por los medios de comunicación europeos. Es una novedad histórica cuyas consecuencias son incalculables, pero que debilita aún más nuestro universo de libertades. Benedicto XVI debe sentirse tremendamente solo y amargado al haber sido abandonado por su propia civilización. Paralelamente al descrédito del Papa, esta crisis absurda ha legitimado aún más las reivindicaciones islámicas.

-Usted afirma que el Corán es un libro de una violencia inusitada. Jesús y los Evangelios son profundamente no violentos, pero no se puede decir lo mismo del Antiguo Testamento

-La cuestión aquí es la literalidad. Para la mayoría de los musulmanes, el Corán debe ser tomado al pie de la letra porque fue dictado por Dios. Hace mucho tiempo que los judíos comprendieron que no hay nada literal en la Biblia.

anómimo político-cultural dijo...

Este é o xa famoso artigo de Robert Redeker publicado en "Le Figaro":

Face aux intimidations islamistes, que doit faire le monde libre?

(Robert Redeker)

Les réactions suscitées par l'analyse de Benoît XVI sur l'islam et la violence s'inscrivent dans la tentative menée par cet islam d'étouffer ce que l'Occident a de plus précieux qui n'existe dans aucun pays musulman : la liberté de penser et de s'exprimer. L'islam essaie d'imposer à l'Europe ses règles : ouverture des piscines à certaines heures exclusivement aux femmes, interdiction de caricaturer cette religion, exigence d'un traitement diététique particulier des enfants musulmans dans les cantines, combat pour le port du voile à l'école, accusation d'islamophobie contre les esprits libres.

Comment expliquer l'interdiction du string à Paris-Plages, cet été ? Étrange fut l'argument avancé : risque de «troubles à l'ordre public». Cela signifiait-il que des bandes de jeunes frustrés risquaient de devenir violents à l'affichage de la beauté ? Ou bien craignait-on des manifestations islamistes, via des brigades de la vertu, aux abords de Paris-Plages ?

Pourtant, la non-interdiction du port du voile dans la rue est, du fait de la réprobation que ce soutien à l'oppression contre les femmes suscite, plus propre à «troubler l'ordre public» que le string. Il n'est pas déplacé de penser que cette interdiction traduit une islamisation des esprits en France, une soumission plus ou moins consciente aux diktats de l'islam. Ou, à tout le moins, qu'elle résulte de l'insidieuse pression musulmane sur les esprits. Islamisation des esprits : ceux-là même qui s'élevaient contre l'inauguration d'un Parvis Jean-Paul-II à Paris ne s'opposent pas à la construction de mosquées. L'islam tente d'obliger l'Europe à se plier à sa vision de l'homme.

Comme jadis avec le communisme, l'Occident se retrouve sous surveillance idéologique. L'islam se présente, à l'image du défunt communisme, comme une alternative au monde occidental. À l'instar du communisme d'autrefois, l'islam, pour conquérir les esprits, joue sur une corde sensible. Il se targue d'une légitimité qui trouble la conscience occidentale, attentive à autrui : être la voix des pauvres de la planète. Hier, la voix des pauvres prétendait venir de Moscou, aujourd'hui elle viendrait de La Mecque ! Aujourd'hui à nouveau, des intellectuels incarnent cet oeil du Coran, comme ils incarnaient l'oeil de Moscou hier. Ils excommunient pour islamophobie, comme hier pour anticommunisme.

Dans l'ouverture à autrui, propre à l'Occident, se manifeste une sécularisation du christianisme, dont le fond se résume ainsi : l'autre doit toujours passer avant moi. L'Occidental, héritier du christianisme, est l'être qui met son âme à découvert. Il prend le risque de passer pour faible. À l'identique de feu le communisme, l'islam tient la générosité, l'ouverture d'esprit, la tolérance, la douceur, la liberté de la femme et des moeurs, les valeurs démocratiques, pour des marques de décadence.

Ce sont des faiblesses qu'il veut exploiter au moyen «d'idiots utiles», les bonnes consciences imbues de bons sentiments, afin d'imposer l'ordre coranique au monde occidental lui-même.

Le Coran est un livre d'inouïe violence. Maxime Rodinson énonce, dans l'Encyclopédia Universalis, quelques vérités aussi importantes que taboues en France. D'une part, «Muhammad révéla à Médine des qualités insoupçonnées de dirigeant politique et de chef militaire (...) Il recourut à la guerre privée, institution courante en Arabie (...) Muhammad envoya bientôt des petits groupes de ses partisans attaquer les caravanes mekkoises, punissant ainsi ses incrédules compatriotes et du même coup acquérant un riche butin».

D'autre part, «Muhammad profita de ce succès pour éliminer de Médine, en la faisant massacrer, la dernière tribu juive qui y restait, les Qurayza, qu'il accusait d'un comportement suspect». Enfin, «après la mort de Khadidja, il épousa une veuve, bonne ménagère, Sawda, et aussi la petite Aisha, qui avait à peine une dizaine d'années. Ses penchants érotiques, longtemps contenus, devaient lui faire contracter concurremment une dizaine de mariages». Exaltation de la violence : chef de guerre impitoyable, pillard, massacreur de juifs et polygame, tel se révèle Mahomet à travers le Coran. De fait, l'Église catholique n'est pas exempte de reproches. Son histoire est jonchée de pages noires, sur lesquelles elle a fait repentance. L'Inquisition, la chasse aux sorcières, l'exécution des philosophes Bruno et Vanini, ces mal-pensants épicuriens, celle, en plein XVIIIe siècle, du chevalier de La Barre pour impiété, ne plaident pas en sa faveur. Mais ce qui différencie le christianisme de l'islam apparaît : il est toujours possible de retourner les valeurs évangéliques, la douce personne de Jésus contre les dérives de l'Église.

Aucune des fautes de l'Église ne plonge ses racines dans l'Évangile. Jésus est non-violent. Le retour à Jésus est un recours contre les excès de l'institution ecclésiale. Le recours à Mahomet, au contraire, renforce la haine et la violence. Jésus est un maître d'amour, Mahomet un maître de haine. La lapidation de Satan, chaque année à La Mecque, n'est pas qu'un phénomène superstitieux. Elle ne met pas seulement en scène une foule hystérisée flirtant avec la barbarie. Sa portée est anthropologique. Voilà en effet un rite, auquel chaque musulman est invité à se soumettre, inscrivant la violence comme un devoir sacré au coeur du croyant.

Cette lapidation, s'accompagnant annuellement de la mort par piétinement de quelques fidèles, parfois de plusieurs centaines, est un rituel qui couve la violence archaïque.

Au lieu d'éliminer cette violence archaïque, à l'imitation du judaïsme et du christianisme, en la neutralisant (le judaïsme commence par le refus du sacrifice humain, c'est-à-dire l'entrée dans la civilisation, le christianisme transforme le sacrifice en eucharistie), l'islam lui confectionne un nid, où elle croîtra au chaud. Quand le judaïsme et le christianisme sont des religions dont les rites conjurent la violence, la délégitiment, l'islam est une religion qui, dans son texte sacré même, autant que dans certains de ses rites banals, exalte violence et haine. Haine et violence habitent le livre dans lequel tout musulman est éduqué, le Coran. Comme aux temps de la guerre froide, violence et intimidation sont les voies utilisées par une idéologie à vocation hégémonique, l'islam, pour poser sa chape de plomb sur le monde. Benoît XVI en souffre la cruelle expérience. Comme en ces temps-là, il faut appeler l'Occident «le monde libre» par rapport à au monde musulman, et comme en ces temps-là les adversaires de ce «monde libre», fonctionnaires zélés de l'oeil du Coran, pullulent en son sein.

Pour lire le texte de Fiammetta Venner : "Quelques remarques au sujet du pape, de l'islam et du Figaro"

Par Robert Redeker (Philosophe. Professeur au lycée Pierre-Paul-Riquet à Saint-Orens de Gammeville. Va publier Dépression et philosophie (éditions Pleins Feux). Source : Le Figaro, 19 septembre 2006. Interdit en Tunisie

marcos valcarcel dijo...

Moitas grazas, amigo APC polas documentadas informacións que achegas e que enriquecen a nosa opinión sobre o caso Redeker. Dende logo non hai nada ofensivo no seu artigo, baseado en parte en textos de Maxime Rodinson e suxeito á propia documentación histórica que existe sobre a vida de Mahoma.

descrido dijo...

Deixémolo claro......., eu tamén defendo a liberdade de expresión e reprobo toda ameaza e violencia .. .pero.... non sei, resúltame curioso este movemento panatlántico para protexer unha liberdade de expresión, pendente permanentemente de reconstruír e redefinir e tantas veces malinterpretada (non digo eu que este sexa o caso), fronte o fanatismo islámico....... e sen embargo o calado que se estivo cando tantos outros, moitos deles profesores pero tamén persoas doutras profesións, teñen recibido ameazas....

Estou de acordo co que di Marcos alguén está a facer política co medo..... pero diría eu que é mais de un ¿Quizá as dúas partes mais extremistas dos “sistemas ou complexos culturais”? .... demasiado populismo ...... ¿Será que empezan a negociar?