18 abr. 2008


en poleiro alleo (18 abril)

Firmes! , de X.L. Méndez Ferrín (Faro Vigo 18 abril)

O acoso escolar é unha realidade, pero tende a magnificarse (Xesús R. Jarés en FV)

11 comentarios:

arume dos piñeiros dijo...

Creo obrigatoria a columna de Millás xunto a de Ferrín.

CUÁNTICA
Soñé que un general de división se cuadraba ante una mujer embarazada. Soñé que la mujer embarazada era ministra de Defensa o ministra del Ejército o ministra de la Guerra, como quiera que se llame ahora. El hecho de que la ministra de la Guerra estuviera a punto de dar a luz sonaba a paradoja cuántica, pues en el mundo subatómico suceden cosas que atentan contra la lógica inmunda de la vida diaria, de ahí su atractivo. En mi sueño, veía a la ministra presidiendo un desfile con su vestido pre-mamá y me frotaba los ojos, por si se tratara de una alucinación. Pero no, ahí estaba ella, con las manos felizmente apoyadas en la tripa redonda, sonriendo cada vez que el bebé daba una patada mientras sonaban las marchas militares y los coroneles disparaban salvas al aire, como si celebraran el embarazo de la ministra, en vez de uno de esos crueles "días" de la Victoria, o de la Patria, no sé en qué están ahora.
Soñé que cuando la ministra daba a luz, la habitación del hospital se llenaba de militares que llevaban patucos y colonias a la madre. Soñé que los viejos generales, acostumbrados a los paisajes de después de las batallas, se asomaban, inquietos, al moisés en el que se desperezaba el hijo de la ministra. Soñé que le hacían carantoñas, que le decían tonterías, que se peleaban por tenerlo en brazos. Soñé que la ministra le daba de mamar delante de ellos, mientras encomendaba al jefe del Alto Estado Mayor la misión de crear, en la sede del ministerio, una guardería para los hijos de los empleados. Soñé que conciliaba la vida familiar con la laboral sin presiones ni agobios ni chantajes. Soñé que hacía uso de la baja por maternidad sin miedo a perder el trabajo. Soñé y soñé y volví a soñar y cuando desperté, la ministra de Defensa o del Ejército o de la Guerra, como quiera que se llame, continuaba allí. Encinta.

arume dos piñeiros dijo...

As barbaridades machistas (e dun retrógrado xa difícil de atopar mesmo nas epístolas de san Pablo aos corintios) da caverna ideolóxica (que, por certo, se proclaman liberais) sobre Carme Chacón ao frente do Ministerio de Defensa semellan ter ínfame continuidade con outras mulleres, como é o caso de Soraya Sáenz de Santamaría. Disfrazados de paternalismo viril, os deputados pepistas condenados ao galiñeiro da carreira de san Jerónimo atacan á súa portavoz por ser demasiado nova, cando non queren admitir que é por ser muller e por ser moito máis capaz e intelixente ca todos eles xuntos.

marcos valcarcel dijo...

Moi boa tamén a columna de Millás: un dos mellores columnistas do Estado, xa o temos comentado.
E, por se non a viron, tamén está ben esta de Millás en INTERVIU:

Feliz crisis

Confesaba Fernando Alonso en unas declaraciones recientes que en el coche, a veces, le da por pensar si apagó la calefacción de casa. No es raro. Hay personas que en los funerales tienen fantasías venéreas, o que en el momento de morir se acuerdan de que hay que sacar al perro. Nos caracterizamos por estar con el cuerpo en un sitio y con la cabeza en otro. Sólo en muy raras ocasiones coinciden los dos, y no siempre para bien. De toda esa gente que llena el autobús, no hay nadie que se encuentre plenamente en el autobús. La chica que se sienta a su izquierda de usted, por ejemplo, está leyendo una novela de amor y lujo, así que lo más probable es que su cabeza esté en la casa de campo con chimeneas de mármol donde discurre la acción del relato. El señor que se sienta a su derecha está leyendo el As, por lo que mentalmente está en la liga de fútbol y sus avatares, además de en ese medio de transporte público donde cada día coinciden cientos de cuerpos, pero ningún alma.

Las almas están siempre en otro lugar (a veces, en el infierno). Y cuanto más dura es la realidad que nos toca vivir, más alejado se encuentra el cuerpo del espíritu. La distancia entre uno y otro es tal que en ocasiones se pierden, se divorcian, y se quedan los cuerpos solos y los espíritus solos, sin posibilidad de reencontrarse. En Nueva York, por citar una ciudad muy conocida, hay multitud de espíritus cuyos cuerpos están a lo mejor en una localidad de España o Portugal. Ese chico de Lepe, por ejemplo, que cada día de su vida soñaba con triunfar en EE UU, continúa en Lepe, jamás salió de allí, pero pensaba tanto en Nueva York que una parte de él se quedó atrapada en la ciudad de los rascacielos. Ese chico de Lepe, sin haber salido jamás de su pueblo, conocía la Quinta Avenida como la palma de su mano. La había estudiado en las guías de turismo y en las enciclopedias, la había visitado a través de internet, había soñado con ella cada noche de su vida. Llegó a vivir mentalmente allí, en la Quinta Avenida, mientras su cuerpo se desplazaba, como un zombi, por las calles de Lepe. No sabemos cuándo ni coincidiendo con qué, el hilo de plata que mantenía unido al espíritu que vivía en Nueva York con el cuerpo que habitaba en Lepe, se rompió, vaya por Dios, y se fue cada uno por un lado.

Lleno de espíritus sin cuerpo se encuentra Nueva York. Y quien dice Nueva York dice París, Madrid, Tokio o Copenhague. A poca sensibilidad que tengas, cuando viajas a esas ciudades y recorres sus calles, vas notando el aliento de todas esas almas descarnadas, sin músculo, sin órganos, sin aparato respiratorio o locomotor. Pero en Nueva York, como en otros lugares, hay también, claro, multitud de cuerpos sin alma, de cuerpos, podríamos decir, desalmados, desarraigados, fracasados. Cuerpos que van de aquí para allí sin otro objeto que el de sobrevivir físicamente. No negamos la posibilidad de que ese chico desalmado de Lepe viaje por fin a Nueva York y se encuentre o reencuentre con su alma en la Quinta Avenida. Pero es difícil, porque primero se tienen que reconocer, pero también porque no es fácil recoser a un cuerpo emputecido un alma perdida. Recuerden los esfuerzos de Peter Pan por pegar su sombra a su cuerpo. Y una sombra es una cosa mucho más concreta, más palpable, que un espíritu. Difícil, pues, restituir la s al mas a sus cuerpos. Quizá, si el cuerpo acabara triunfando de uno u otro modo, pudiera adquirir un alma en el mercado. Pero a qué precio, y qué alma, porque hay almas de granja y almas de engorde rápido, que sacian, pero no llenan. Almas que te sacan de un apuro, que sirven para un miércoles o un jueves, pero que el viernes se encuentran ya para el arrastre. Almas, como los pañuelos de papel, de usar y tirar. Ahora que vienen tiempos duros, tiempos de hipotecas impagadas y de dificultades serias para llegar a fin de mes, asistiremos a separaciones masivas de cuerpos y almas. La pobreza estimula esta clase de divorcios, de desacuerdos, de contrariedades. De hecho, cuando uno contrae una hipoteca, adquiere una obligación corporal que repercute seriamente en el alma. No hay mayor distancia que la existente entre las posibilidades espirituales que proporciona una tarjeta de crédito y la capacidad del cuerpo para hacerse cargo de sus gastos. Se empieza por ahí, por pequeñas separaciones temporales entre lo que uno adquiere y lo que uno puede pagar, y se acaba en la esquizofrenia total, en la demencia, en la locura, en el desgarro. Lo peor no es estar en el coche y pensar en la calefacción, sino ganar 20 y vivir como si ganaras 40. Feliz crisis.

marcos valcarcel dijo...

Nestes días, un titular de El Mundo sobre C. Chacón:
"La chica del bombo".
Póñanlle vostedes o adxectivo que queiran (non sei se "nauseabundo" sería definitorio).

apicultor dijo...

Non sabía eu que J.J. Millás fose funcionario (da admon. central), don Marcos. É que como di que é "un dos mellores columnistas do Estado"...

marcos valcarcel dijo...

touché, apicultor...
quen si é funcionario, ou era, pero da administración municipal de Madrid, era o Luís Mateo Díaz: non sei se neste caso valería o do "Estado". Os concellos tamén son Estado, ou non?

arume dos piñeiros dijo...

Se non estou mal informado Luis Mateo Díez, que naceu en Villablino (ou perto, nas montañas do norte berciano), vive a escasos metros do seu traballo: na Praza Maior de Madrid. Eso si que é vivir no centro. E, sobre todo, vindo de estar en Babia.

marcos valcarcel dijo...

Magnífica persoa semella o LMDíaz. Tiven oportunidade de cear con el só hai uns meses, nos Encontros do Liceo. E contou que tamén o seu pai fora funcionario na mesma casa, o concello de Madrid, e que nese caso, o do pai, chegara a un alto cargo no corpo de secretarios de concello: se anda por aí o Xoán Fonseca que precise máis, que el o sabe.

apicultor dijo...

Saira hai tempo unha reportaxe nun dominical sobre LMD, e, en efecto, vive e traballa no centro-centro. Se cadra, ao mellor está recén xubilado a día de hoxe.

Anónimo dijo...

Sobre as palabras do meu querido amigo Xesús Jares ( ó que espero ver en breve presidindo o tribunal que ha de xulgar a miña tese de doutoramento) a miña percepción é que nos colexios e institutos estamos moi lonxe de magnificar a realidade do acoso escolar, do matonismo.
Pode que en certos círculos políticos e mediaticos así sexa, pero o profesorado creo que máis ben ignora ou minusvalora o fenómeno.
Extráñame un poco que o Suso Jares non poña máis énfase no tema.
Eu, desde logo, penso que é moi serio e moi grave para o clima de convivencia nos centros. E estou seguro de que é un problema que vai a máis e que, como en tantas outras ocasións, estanos "pillando fora de xogo".
Xabimusic

marcos valcarcel dijo...

Creo que o amigo Jares refírese ó sensacionalismo morbosos dos mass media e aí ten toda a razón. Pero tamén é certo o que inica Xabimusic, a inconsciencia nalgúns sectores docentes ó respecto: como en tantas cousas, o difícil é dar co xusto equilibrio.
E moita sorte con esa tese, XM, aínda que de seguro non a precisará, polo rigor do seu xeito de traballar: de seguero que o tribunal "cantará en coro" as súas excelencias.