21 oct. 2008



Menores e delito
PAN POR PAN martes 21 outubro
Imaxe de Carel Fabritius, pintor holandés do s. XVII


Que pracer poden encontrar uns rapazotes en coller unha indixente indefensa que dorme no caixeiro e plantarlle lume? Iso é o que se debería pescudar no xuízo que se celebra estes días, pero a linguaxe xurídica non ten os recursos necesarios para explicar a banalidade do mal.
A fiscalía de Cataluña pide medidas para imputar penalmente ós menores de 16 anos. Argumenta, e por desgraza é verdade, que hai rapaces de 14 ou mesmo de 12 anos que cometen delitos graves ou que son usados polos adultos para a delincuencia habitual. Sabendo que son impunes porque a Lei ampara ós menores de idade. O problema non ten solución doada e non sei se pode solucionar rebaixando a idade penal: os especialistas debería debater ó respecto. Pero si sei que unha sociedade con cativos de 12 anos delincuentes ten un grave problema. Que é unha sociedade enferma. E necesita un diagnóstico urxente.

15 comentarios:

o de sempre dijo...

Le terrorisme intelectuel, libro desgrazadamente non traducido nin ó galego nin ó castelán, podería achegar unhas cantas notas para facer ese diagnóstico. Pero sempre, naturalmente, que se teñan os santos bemois de rexeitar aquilo que veu en chamarse "políticamente correcto".

Se se me permite un simplismo, a sociedade ou as sociedades, estivo, estiveron enfermas sempre. Só cando se trataba dunhas sociedades compactas, cunha ética -moitas veces vixiada atentamente por igrexas oficiais-, encontramos a apariencia de sociedade sá. Os rapaces de 12 anos, igual que os homes de 50, necesitan ter límites moi claramente marcados e asumir que traspasalos supón un risco.

Eu non sei como se pode facer agora mesmo, pero unha sociedade sen uns pousos éticos consensuados e vinculantes non vai a ningures.

Podemos culpar ós pais de que nenos de 12 ou 13 anos anden soltos bebendo e consomendo drogas as tantas da madrugada, pero é evidente que, máis alá da familia está o estado, que non pode consentir a impunidade nin dese tipo de pais nin dese tipo de nenos.

Sei que me expliquei moi mal e supoño que, do mesmo xeito que non se entende a miña "poesía", tampouco non se entenda a miña prosa.

Saúdos.

eunonfun dijo...

MAÑANA

Vamos contando estrellas
al borde de la madrugada
y una vez más
-- como casi siempre—
tu nombre aletea
sobre la inmensidad de los senderos
y se detiene en cada
pedazo de nuestra idea
y nos regala el aliento
de una tarde ya lejana.

Un hombre vuelve los ojos
hacia el fusil que duerme
y extiende sus manos
para tocarte
entre las amarillentas
hojas de la memoria
mientras vas coleccionando
las huellas de aquellos
a los que se les hizo muy tarde
para tomar el té
de la próxima mañana.

Acaricias al niño
y la inocencia sonríe
en sus ojos de arena.

Entonces un anciano murmura
¡Quizá mañana!

Más allá
allende la muralla
una mujer se asoma
a una ventana
tarareándole a tu cielo
la letra de una canción temprana
y cruzando la calle fría
alguien en nombre de dios
promete devolverte la luna
y tú te estremeces
con cada latido solitario
de una multitud que espera.

La eterna lágrima
enjuagas el rostro
que en la sombra llora.

Entonces un joven
A la noche susurra
¡Quizá mañana!

El viento de palomas
emprende el vuelo
la duna se abraza
a la ausencia del suelo
y desde el corazón
de cada puerta
una voz
de hombres y tumbas
se remonta al cielo

¡Quizá mañana!

Anónimo dijo...

Xustiza e educación: os dous grandes fracasos da democracia en España.

XDC dijo...

Eu algunha vez téñolle chamado a atención a algún rapá, e tenme vido o pai: "Ao meu fillo edúcoo eu".
Eu respóndolle: Pois denúncieme, si é ilegal. E, si non é ilegal, déixeme en paz.

Anónimo dijo...

(son o de sempre, pero o blog non acepta o meu nick)

Claro, xdc, pero, ¿ese non será un dos síntomas da síndrome que intento describir no meu primeiro post?

O outro día, falando destas cousas en petit comité nun barciño cun par de amigos, eu fixen referencia a cuestión de servir ou non servir alcol a menores. A hosteleira que naquel xusto momento estaba en fronte de nós, díxome: ¿é que fas se son os propios pais os que che indican que lles sirvas uns chupitos os seus fillos -menores- que están noutra mesa participando nunha comida familiar? E contoume o caso. Neste barciño teñen dous comedores para servir comidas a grupos non moi grandes. Neste caso, os pais ocupaban unha mesa e os fillos outra. Parece que eran rapaces de 14 a 15 ou 16 anos. E, parece, que foron os pais os que pediron alcol para eles.
Naturalmente, o hosteleiro tería que negarse a servilo, pero...

Anónimo dijo...

A estratexia habitual de moitos rapaces é comportarse "como anxeliños" en presenza dos pais, pra conseguiren deles todo o que queren, e logo proceder "coma porcos" có resto da xente.

Fai unhos días, un amigo que ten unha tienda chamóulle a atención a unha rapaza menor , por terlle roubado algús días atrás. O vendedor non se deu conta de que nese intre estaba a nae con ela. A muller, indignada, respodéulle: "Qué dice usted, comemierda, cómo se atreve a decir que mi hija le robó, le voy a meter un puro que se va a cagar. Yo conozco a mi hija mejor que usted y es incapaz de hacer algo así".
Por fortuna, o vendedor conservaba a grabación da cámara de seguridade. Inda tardóu a nae en creelo, véndoo cós seus propios ollos.

Anónimo dijo...

Tampouco me acepta o nick, non sei qué pasa.XDC.

Anónimo dijo...

o que pasa é que estades anickilados

Anónimo dijo...

Vinteuil dixo:

Neste artigo Enrique Gil Calvo analiza como determinados cambios sociais están a afectar negativamente o ensino público (primaria, secundaria, universidade) en España, co beneplacito dos gobernos disque progresitas (España, Galicia) de turno.

[Por certo: gustaríame saber a qué tipo de centros educativos mandan os seus fillos os políticos que nos gobernan]


Educación para el segregacionismo
ENRIQUE GIL CALVO 23/10/2008
El País

El comienzo del curso académico parece un momento apropiado para reflexionar sobre los problemas de la enseñanza en España, que son muchos y variados como sucede en todas partes. Pero a juzgar por nuestros debates políticos, se diría que la agenda pública de la educación se reduce a tres puntos fundamentales.

Ante todo aparece la objeción de conciencia de los católicos a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía: un falso problema, manipulado por el obispado y la derecha integrista para exacerbar el clima de crispación con su cruzada antilaicista, en el que aquí no voy a entrar.

Mayor interés encierra el debate sobre la calidad de nuestra enseñanza secundaria, en cuya discusión se esgrimen las cifras comparadas que suministran los organismos internacionales. Pero en este campo todo es relativo, y no parece que tengamos derecho a flagelarnos demasiado, pues estamos dentro del mismo montón de medianía que casi todos los demás, según ha demostrado en su análisis de los Informes PISA Julio Carabaña, a cuya autoridad me remito. En todo caso, lo más grave parece el estado no de los institutos sino de la formación profesional (FP), a juzgar por las recientes cifras de la OCDE que nos colocan a la cola de todos con Portugal. Y digo que este problema debe de ser grave porque el ministerio del ramo se dispone a maquillar los datos propiciando una reforma cosmética que conceda el título de FP2 a quien acredite tres años de oficio: una acreditación de ejercicio bastante más permisiva que la exigida para los profesores universitarios, a quienes se nos requieren cuatro sexenios de investigación selectiva para reconocernos como catedráticos.

Finalmente, la tercera cuestión a debate en la agenda educativa es la privatización de la enseñanza pública en beneficio de la enseñanza concertada (centros privados financiados por el Estado), en su gran mayoría de confesión católica. Y en este punto sí merece la pena entrar a discutir. Ante todo he de aclarar que si la calidad educativa es homogénea, la titularidad pública o privada de los centros que la imparten no debería ser motivo de discusión: gato blanco o gato negro, lo importante es que adiestre ratones. Pero claro está, el problema reside no en la titularidad sino en la religión: en la confesionalidad o laicismo del centro de enseñanza, que es la verdadera frontera que separa la red privada de la pública, aunque ambas se financien en parecida medida con cargo al contribuyente. Y el caso es que, en España, en paralelo al avance imparable del proceso de secularización (pues la práctica religiosa de todos los españoles está descendiendo a gran velocidad),se está produciendo un fortísimo trasvase de alumnos desde la enseñanza pública no confesional hacia la enseñanza privada y concertada de confesión católica, hasta el punto de que ya somos el país europeo (tras el pilarismo flamenco) con mayor proporción de alumnos (en torno al 40%) en centros confesionales. Y lo más significativo es que la tendencia está en alza: hay una demanda creciente de enseñanza concertada mientras en cambio desciende la demanda de enseñanza pública. Por eso el nuevo partido socialista madrileño ha declinado su anterior apoyo programático a la escuela pública para prestárselo ahora a los centros concertados. Todo ello, insisto, mientras los españoles se están secularizando en todo lo demás a marchas forzadas. ¿Cómo explicar tamaña contradicción?

Una primera razón inmediata, aunque quizá peque de simplista, es por supuesto el incremento de la inmigración. Ante la proliferación de minorías étnicas que pueblan nuestras escuelas, las familias de clase media y baja prefieren que sus hijos emigren a los colegios concertados, que dada su confesionalidad católica suelen ser étnicamente limpios por razones religiosas. Y en cuanto los primeros niños autóctonos emigran a la enseñanza concertada, la estatal se va convirtiendo cada nuevo curso en un poco más multicultural, por lo que los niños españoles todavía propenden más a huir de ella realimentando en consecuencia la segregación escolar entre las dos redes pública y privada: tonto el último que se vaya. Y lo de tonto tiene una cierta explicación lógica, pues al concentrarse los inmigrantes en la enseñanza pública, su rendimiento educativo declina, ya que según sabemos por los Informes PISA, la capacidad de aprendizaje depende absolutamente del nivel cultural de la familia de origen, mucho más bajo entre los inmigrantes. Esto genera un círculo vicioso a modo de pescadilla que se muerde la cola, pues si las familias más cultas desertan de la enseñanza pública, ésta devalúa indefectiblemente su nivel de calidad educativa. Así se declara una epidemia de segregacionismo educativo que contagia a todas las familias españolas una preferencia revelada por la enseñanza discriminatoria.

¿Hasta qué punto esta pauta segregacionista debe ser atribuida a la discriminación racial? Es verdad que hay más racismo del que se confiesa en público, pero probablemente la explicación más verosímil no es el prejuicio racial, sino el simple clasismo social. Si las familias españolas sacan a sus hijos de la enseñanza pública no es para evitarles el contagio racial o religioso de gitanos, negros o moros, sino para seleccionarles las amistades peligrosas y relacionarles con compañeros de mejor extracción social. Es decir, envían a sus hijos a la escuela concertada por puro arribismo social, a ver si así se hacen amigos más selectos y distinguidos, potencialmente predestinados a formar parte de las élites sociales. Es el caso del famoso Colegio del Pilar, vivero madrileño de ministros, ejecutivos y dirigentes. Lo cual demuestra que a las familias españolas no les interesa tanto el capital humano que se adquiere en las aulas (enseñanza de calidad), comparativamente superior en los institutos estatales, sino el capital social que se adquiere en el patio del colegio privado (relaciones de compañerismo, amistad e influencia), cuyo valor de mercado depende del origen familiar y la extracción social.

La consecuencia es que nuestro sistema educativo queda segregado en dos redes separadas por barreras de clase, más que por confesión religiosa u origen étnico. Lo cual bloquea la principal función del sistema educativo, que es garantizar la igualdad de oportunidades entre todos los alumnos sea cual fuere su origen social, racial o religioso. Y así se genera un nuevo círculo vicioso, pues si las familias españolas demandan una enseñanza de clase con preferencia sobre la enseñanza de calidad, no lo hacen sólo por miope arribismo sino porque adivinan que es la mejor opción para favorecer la futura integración de sus hijos, ya que han aprendido a desconfiar del rendimiento del sistema meritocrático. Saben por experiencia que en nuestra sociedad los hijos que mejor se colocan como adultos no son los buenos estudiantes, sino los que están mejor relacionados a través de su red de amistad e influencia, incluyendo su posible emparejamiento matrimonial. Lo vemos todos los días con las dificultades de los mileuristas: los alumnos excelentes, mejor formados y más dotados de capital humano, que no por eso logran adquirir una posición social comparable a la de sus padres. De ahí que los jóvenes españoles comiencen a desertar de una Universidad que ya no les garantiza igualdad de oportunidades para el ascenso social.

Enrique Gil Calvo es profesor titular de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Educacion/segregacionismo/elpepiopi/20081023elpepiopi_4/Tes

Anónimo dijo...

(O de sempre. Continúo anickilado)

Pero é que eu creo que o tema, aínda que se substancie en gran medida no amplo eido do ensino -primaria, secundaria, universidade-, vai moito máis alá.

Non sei cómo dicilo. ¿A incapacidade de xerar respostas éticas perante unha posible depauperación ou anemia do que ignoro se poderiamos denominar ética convivencial, por exemplo? Lin hai tempo que nesta etapa fini-primisecular hai máis ética que nunca, pero "ética aplicada". É dicir, ¿compartimentos estancos? ¿sálvese quen poida?

Francamente, non sei. A miña alusión inicial ó libro Le terrorisme intelectuel fíxena porque son consciente de que algunha das propostas que se me ocurriría achegar nun suposto debate sobre o asunto, convertiríanme, de seguro,ós ollos de moitos nun "fascista".

Pero, para entender iso, cómpre -ou non, non o sei- ler o libro. Poño un exemplo (do libro): relacionar inmigración e feitos violentos con datos obxectivos obtidos dunha enquisa seria, dunha prospección de mil casos individualizados, en troques de recibirse como un aviso de que -en Francia- se xestionou mal todo o relacionado coa inmigración e de provocar unha análise e un debate sociais, solventouse con chamar xenófobo ou racista ó autor do estudo. A pesar de que os feitos estaban aí, con porcentaxes obtidas limpamente, sen afáns xenófobos, senón empíricos, epistemolóxicos, propedéuticos, ¡eu que sei!

Anónimo dijo...

O artigo de Enrique Gil Calvo pon o dedo sobre algo que se ven observando desde hai moitos anos: a utilización da escola como trampolín social. Daquela, os pais e nais percuran non un colexio bó senón un espazo social no que as relacións permitan ao rapaz subir banzos na xerarquía social. Eu engado ademáis que a distribución nas cidades do alumnado dos centros perpetua a segregación, ao manter a indubidable diferencia social en funcion da xeografía urbana que agora mesmo existe. Dous institutos contiguos reciben alumnos de distintas escolas: un, do centro, con alumnado de clase media (mesmo ilustrada) e outro, dunha parte da periferia, cun alumnado de clase baixa (escasamente ilustrada). O resultado é inevitablemente a conservación e acentuación do status quo de segregación social.
Arume dos Piñeiros

Anónimo dijo...

Vinteuil dixo:

Habería que reinventar unha nova esquerda. No eido educativo, xa non funciona a idea típicamente ilustrada de que

- a educación/cultura/coñecemento nos fará mellores cidadáns
- os máis dotados intelectualmente ocuparán os postos superiores, independentemente da clase social da que proveñan

Hoxe as cousas non funcionan así. O que conta é vender(se), ter unha boa imaxe, ter contactos na empresa. Son outras habilidades, non intelectuais.

Neste contexto é normal que non se lle dea tanta importancia como antes ao valor de aprender, de esforzarse e estudar. Cando ves que os trepas de turno ascenden ou conservan o choio mentes que os que curran de verdade se ven relegados...

Así que xa saben: todos a facer un bo master e coñecer xente...

Anónimo dijo...

Parece que entre os humanos, e cecais tamén xa entre os monos, hai duas castes de indivíduos: os administrativos, e os creativos. Invariablemente os administrativos explotan ós creativos.

Esto non ten nada a ver co traballo desempeñado. Hai creativos en todas partes e administrativos tamén. Eu estiven nun instituto onde accedeu a director un acomplexado, fillo dun cura, administrativo, fedorentamente ordenado ( neurose da hixiene vaxinal).Interpreta todo ó pé da letra, non admite botar un pé fora do testo lexislativo (asfixiante), e jódelle o nivel de ocurrencia de actividades dos demáis. Pero eso é así en todo-los lugares. Según este análise, Stalin era un administrativo e Trosky un creativo e sempre os administrativos merendan coa súa mecánica ós outros se non acaban sendo explotados.

asdo: mater salvatóris (L.)

Anónimo dijo...

E non ten nada a ver coa educación.

É caracterial. Hai que foderse.

Estou a ver que os que se van salvar sálvanse en calquer sistema escolar, en calquer escola. E os que están "nefegados" terán problemas sempre. A escola pouco pode facer. Algo sí, pero menos do que latrican os "entendidos".

Vexo que temos todos problemas co nick.

Asdo: Virgo prudentísima (L.)

Anónimo dijo...

Penso, con todos os respectos, que, sendo moi dignas de consideración tadas as achegas neste fío, o único que fan é dar voltar ó redor de. Expoñer os síntomas é bo, pero só se desde tal exposición se busca un diagnóstico e despois unha terapia.

Algúns parecen esperar unha vaga salvadora proveninte da actual crise financeira. Outro modo de entender as relacións. Mesmo semella que reaparece a denostada figura de Marx, xa que esa concentración capitalista que levou os estouridos das diferentes burbullas que nos abafaban non deixa de ser unha das súas "profecías".

Eu non sei apenas nada de todo isto. Boto de menos, xa o dixen, un rotundo compromiso ético. Penso que ten que ser posible intentalo. Penso que hai que derrubar mitos e correccións impostas, tabús atafegantes... Señores, ¡se xa nin a lingua nos sirve para unha clara expresión das ideas! Estásenos a pedir unha rexeneración lingüística porque, ó parecer, a lingua está contaminada de perversións inadmisibles -de xénero, de raza, de clase, de relixión...-, e moitos son os flaxelados por non facer caso de semellantes pretensións. A rexeneración da lingua ó mellor supón a destrución do pensamento. Non o sei. Francamente, non o sei.
Onte vin unha película que me gustou. Pero gustoume moito máis o que dixo a seu director no coloquio. A transformación profunda da figura do pater familias. A relación, a nova forma de relacionarse de pais e fillos. O desconcerto de moitos pais que ven cómo a imaxe que herdaban dos seus non lles serve para entenderse cos fillos, incluso é rexeitada por estes. A inseguridade, a angustia, a indeterminación e a perda de orientación propia e de posibilidade orientadora da prole de tantos e tantos pais nestes últimos... ¿trinta anos?
Agora déixoos, señores. Os últimos labores da miña horta aldeá requiren a miña atención da fin de semana. Durante dous días e medio, máis ou menos, vivirei case en absoluto illamento. Paz para todos. E forza para seguir tirando.

O de sempre.