14 abr. 2008

en poleiro alleo
memoria histórica (Lalo Pavón, La Región 13 abril)

Dejo para el final, conscientemente, a Manuel de Dios. Sé que su proverbial discreción y la natural humildad que se esconden detrás de toda su humanidad, le hacen mantenerse al margen de cualesquiera vanidades. Le basta sentir a su lado al reducido grupo de incondicionales que se reúnen para casar sus músicas y sus arreglos, algunos de los cuales acaban de ver la luz en forma de CD, sin apenas ruido o más bien en silencio. Pero, ¿qué necesita este Ourense para dejar constancia de la admiración hacia quien -además de excelente profesor para generaciones de estudiantes- durante 35 años, nada menos, ha sido el alma mater de la coral De Ruada, hoy institución artística decana en la provincia, que se encamina hacia el nonagésimo aniversario de su fundación. Primero formando tándem con su hermano Álvaro y luego en solitario, pero maestro siempre, hasta que pasó lo que pasó. La labor de ambos en favor de la música, pero sobre todo del acervo musical gallego, resulta impagable.Manuel de Dios vive apartado del mundanal ruido porque le da la gana, pero acaso también por las heridas de la vida y del alma, y a las primeras han contribuido la desmemoria de muchos -sería honroso que entonásemos un catártico mea culpa colectivo- y el oprobio de unos poquitos.

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