
P.S. : cales lles parecen a vostedes algúns dos acenos máis relevantes da recente historia política e social do noso país?
Na vella Auria un recuncho para a reflexión, o lecer e o pensamento. Unha fiestra aberta ao mundo dende aquela vella sentenza de don Vicente Risco: "Ser diferente é ser existente".










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Foi o ano de Á lus do candil, de Ánxel Fole. E do Cancioneiro de Monfero, de
Álvarez Blázquez, aquela simpática brincadeira. E de O libro dos amigos, de Otero Pedrayo.
E doutros libros e traballos de Castelao (en Galaxia), Ramón Piñeiro, Antón Zapata García, Leandro Carré Alvarellos, Avelino Gómez Ledo, Benito Varela Jácome, Vicente Risco (La puerta de paja), Camilo José Cela (Mrs.Caldwell habla con su hijo), Alberto Machado da Rosa (sobre Rosalía), do nacemento das Mocidades Galeguistas en Buenos Aires, do renacemento en Compostela das Festas Minervais, do guión de Torrente Ballester para Rebeldía, de Nieves Conde; e da reportaxe fotográfica de José Suárez en Xapón.
En América o poeta Xervasio Paz Lestón, con obra espallada por diferentes revistas, publicaban a revista Alborada o que Alonso Montero considera como primeiro manifesto en verso a favor da poesía civil: “Deixade xa poetas de cantar as corredoiras,/ deixade xa de alabar postas de sol./ Respetade aos primeiros precursores,/ e falade do tempo perto que envolve ista procesión de mortos./ Falade da noite escura que envolve a nosa aterra”.
(O artigo completo. Nas fotos, o Grupo Galaxia completo, con Otero e Fole, e un poemario de Antón Zapata, que morre en 1953).







En lo que respecta a Galicia, sin embargo, se ha podido constatar el fracaso del intento. Un fracaso no sólo de sus protagonistas, sino del país. Porque -y esto es quizás lo que no se ha explicado lo bastante- los nuevos instrumentos jurídico-políticos no son un lujo asiático. Si tiene sentido redactar un nuevo texto es por dos motivos básicos: porque si cambian las reglas del juego uno ha de adaptarse a ellas, si no quiere perder posiciones, y porque hace 30 años ni podíamos imaginar ciertos aspectos de la sociedad gallega de hoy.
Que Núñez Feijoo, flamante líder de la derecha local, haya considerado oportuno oponerse a un nuevo Estatuto no es natural. Y tal vez con ello ha sellado ya su destino. No se ve, a la vista de lo que ha sucedido en Andalucía, por qué no podía aceptar la propuesta de texto que los otros dos grupos le habían planteado. Ha primado una visión ideológica, bien asentada en Génova 13.
Ha tenido a su favor la indiferencia social. Los gallegos, y en este defecto ha caído también el señor Núñez Feijóo, no nos hemos destacado por tener una gran visión de futuro. En los últimos años ha primado un sentido del corto plazo. Ha faltado visión estratégica. En vez de atajar los problemas cuando podemos hacerlo dejamos que engorden. El regateo corto, para usar la metáfora futbolística, es la visión del juego que más éxito tiene entre nosotros. Es la visión que corresponde a una sociedad poco estructurada, de elites poco ilustradas y que carece de proyecto estratégico. Aquí, como se sabe, los dos reflejos condicionados básicos son el enchufe y la subvención. Y si durante años los señores Xosé Cuiña y Francisco Vázquez han sido héroes de una parte importante de la población ha sido no por ser inteligentes, sino astutos. Así somos, y temo que por muchos años.








